Una alfombra de aserrín se arma de madrugada y tiene que sobrevivir intacta hasta que pase la procesión. Entre una cosa y otra pueden pasar seis, ocho o doce horas a la intemperie, con viento, sol y gente alrededor.

La mayoría de los desastres son evitables, y casi todos se evitan desde el diseño y el momento del tendido, no improvisando cuando ya pasó.

1. El viento

La amenaza número uno, sobre todo en plazas abiertas y en zonas de costa donde el viento levanta a media mañana.

Qué se vuela y qué no

El aserrín seco y fino se vuela con nada. El aserrín ligeramente húmedo y de grano medio se queda.

Esa es la clave completa: el aserrín no se tiende completamente seco. Se tiende apenas húmedo al tacto, lo suficiente para que las partículas se peguen entre sí pero no tanto como para embarrarse.

Cómo se logra

Barreras

Si el viento es fuerte y previsible, las hermandades usan recursos simples que funcionan:

2. El sol

El sol hace dos cosas, y ninguna buena: seca la alfombra —y entonces vuelve el problema del viento— y empieza a desteñir los colores.

Si tu alfombra va a estar muchas horas bajo sol directo, considera usar los colores vivos en las zonas que más importan visualmente y no en toda la superficie, y vuelve a rociar cada dos o tres horas.

En la sierra, donde el sol de mediodía es mucho más intenso, esto pesa más que en la costa.

3. La lluvia

Aquí hay que ser honesto: contra una lluvia fuerte no hay defensa. Una alfombra de aserrín tendida al aire libre no sobrevive a un aguacero.

Lo que sí se puede hacer:

Una garúa ligera, en cambio, incluso ayuda: mantiene la humedad y evita que se vuele.

4. La gente

La causa de daño más frecuente después del viento, y la más fácil de prevenir.

El detalle que casi nadie considera: el piso

La superficie sobre la que tiendes cambia el resultado.

Barrer bien la zona antes de empezar es obligatorio: cualquier piedrita queda como un bulto en el diseño.

La secuencia que funciona

  1. Barrer y mojar ligeramente el piso.
  2. Marcar el diseño con tiza o con plantilla. Hay guía en plantillas y moldes para alfombras de aserrín.
  3. Colocar el marco perimetral si hay viento.
  4. Capa de base con aserrín sin teñir si el piso es irregular.
  5. Tender por colores, de los grandes a los detalles.
  6. Rociar y compactar por secciones a medida que avanzas.
  7. Delimitar con cordón.
  8. Rociar de nuevo cada dos o tres horas si hay sol.

Y algo que conviene tener claro

La alfombra es arte efímero. Está hecha para que la procesión pase por encima y la deshaga: eso no es un fracaso, es el propósito.

Lo que hay que proteger es el tramo entre que se termina y que pasa la imagen. Después, lo que quede se recoge, y buena parte del aserrín se puede recuperar para el año siguiente: está en cómo guardar el aserrín teñido.

Toma fotos antes de que pase la procesión, con luz de día y desde alto si se puede. Es lo único que va a quedar.

El resto de la preparación: cuánta anilina por kilo de aserrín, qué aserrín sirve y cómo organizar la alfombra de tu hermandad. Los colores, en anilina para aserrín.

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