La pregunta llega siempre igual: «tengo un diseño con doce colores, ¿cuánto compro de cada uno?». Y casi siempre la respuesta útil empieza antes: probablemente no necesitas doce colores, y la alfombra se va a ver mejor con seis.

Menos colores se ven mejor

Una alfombra no se mira de cerca. Se mira de pie, desde uno o dos metros, y muchas veces desde el otro lado de la calle. A esa distancia lo que se lee es el contraste, no el detalle.

Un diseño con doce tonos parecidos se vuelve una mancha confusa a tres metros. Un diseño con cinco colores bien contrastados se lee perfectamente desde el fondo de la plaza.

Las alfombras que mejor funcionan suelen tener esta estructura:

Eso son cinco o seis colores, y alcanza para diseños muy elaborados.

El negro es el color más importante

Y el que más se subestima. Un contorno negro alrededor de cada figura hace que el diseño sea legible a distancia. Sin contorno, las figuras se funden con el fondo.

Es el mismo principio del vitral o del dibujo animado: la línea negra separa. En una alfombra de aserrín, donde los bordes son naturalmente difusos, el contorno negro es lo que da definición.

Calcula negro con generosidad: se usa más de lo que uno piensa.

Cómo repartir las cantidades

Esta es la parte que se calcula mal con más frecuencia, porque la intuición engaña: uno piensa en «cuántos colores» cuando debería pensar en «cuánta superficie ocupa cada uno».

El método

  1. Dibuja el diseño a escala, aunque sea a mano en una hoja cuadriculada.
  2. Estima qué porcentaje de la superficie ocupa cada color. No hace falta precisión: a ojo, en bloques de 5 %.
  3. Aplica ese porcentaje al total de aserrín que necesitas.
  4. Agrega 20 % de margen a cada color.

Un reparto típico

Para una alfombra con motivo central sobre fondo liso, la distribución suele parecerse a esto:

Lo importante de ver esto es que el fondo se lleva casi la mitad. Si tienes seis colores y compras la misma cantidad de cada uno, vas a sobrar cinco y quedarte corto en el fondo.

El total, y por qué no podemos darte una cifra fija

Sobre cuánto aserrín necesitas en total, la respuesta honesta es que depende del grosor con que hagas la alfombra. Una capa de un centímetro y una de tres consumen cantidades muy distintas para la misma superficie, y ambas son válidas según la tradición del lugar.

El método que sí funciona: haz una prueba de un metro cuadrado con el grosor que quieres, pesa el aserrín que usaste, y multiplica por los metros totales. Media hora de trabajo que te da un número real en vez de una estimación prestada.

Con ese total, aplicas los porcentajes de arriba y ya tienes la lista de compra.

Cuánta anilina por color

La proporción es 100 gramos de anilina y medio litro de agua por cada kilo de aserrín. Así que una vez que sabes cuántos kilos de aserrín lleva cada color, la anilina sale de una multiplicación directa.

Ejemplo: si el fondo lleva 20 kilos de aserrín, necesitas 2 kilos de anilina de ese color. El procedimiento completo está en cuánta anilina por kilo de aserrín.

Elegir los colores concretos

Tres criterios prácticos:

1. El color litúrgico manda

Si la alfombra es para una fecha religiosa, el tiempo litúrgico define el color dominante: morado en Cuaresma y en el Señor de los Milagros, rojo en Ramos y Viernes Santo, blanco en Corpus y Pascua. Está desarrollado en colores litúrgicos: qué color usar en cada alfombra.

2. El contraste, no la variedad

Entre dos colores del diseño tiene que haber diferencia de claridad, no solo de tono. Un verde medio sobre un azul medio no se distinguen a tres metros aunque sean colores distintos. Un verde oscuro sobre un amarillo claro, sí.

La prueba: mira tu boceto entrecerrando los ojos. Si las formas se pierden, falta contraste.

3. Lo que tu aserrín permite

Los colores vivos —amarillo, celeste, rosado— necesitan aserrín de madera clara. Si el aserrín que conseguiste es oscuro, esos colores no van a salir y conviene rediseñar con una paleta oscura antes que forzarlo. Está explicado en qué aserrín sirve para alfombras.

Errores de planificación que se repiten

Lo que sobra no se pierde

Este es el argumento a favor de comprar con margen holgado: el aserrín teñido y bien seco se guarda años sin perder color. Si sobra, el año siguiente empiezas con parte del trabajo hecho.

Quedarse corto a las tres de la mañana, en cambio, no tiene solución. El detalle de conservación está en cómo guardar el aserrín teñido.

Los 32 colores están en anilina para aserrín, que se vende por kilo. Si tu diseño necesita un tono que no está en esa carta, la línea de anilinas tiene 94.

¿Tienes el diseño y quieres que revisemos el cálculo contigo? Mándanos el boceto y las medidas al WhatsApp 977 807 153.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *