Descripción
Conviene decirlo claro: el plomo es un gris medio claro, no un gris oscuro. Es el gris de la madera que estuvo años a la intemperie, la que perdió el color con el sol y la sal. Ese es exactamente el efecto que buscan quienes lo compran.
Quién lo pide
- Decoradores que hacen muebles con palets y madera reciclada.
- Carpinteros de terrazas, pérgolas y mobiliario exterior con estética envejecida.
- Talleres de marcos, cajas y letreros de estilo desgastado.
- Tiendas y cafés que quieren revestimientos grises con veta visible.
Hay que partir de madera clara. Pino, triplay claro, maderas blancas. Al ser un tono claro, el tinte no puede levantar una pieza oscura: solo va hacia el mismo tono o más oscuro. Sobre cedro o sobre un mueble ya teñido el plomo no se ve, y ese es el reclamo más común con este color.
En maderas blandas la absorción es despareja y el gris queda con zonas más cargadas, lo que refuerza el aspecto envejecido; en duras sale parejo y más sutil. Brocha o muñequilla siguiendo la veta, y laca o barniz mate encima. MDF y melamina no toman anilina.



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